"Tren" de vida, tren de nuestras vidas, tren que muestra los recuerdos aún no vividos de un pequeño infante, tren al fin y al cabo sin reversa, tren que pasa y no regresa....
El verbo expresa aquí un pasado y un presente, se maneja el modo indicativo con la conjugación de pretérito, copretérito y antecopretérito para aquel pasado.
Aquí los verbos y sus tiempos se combinan creando una ilusión de algo vivido, pero no, al final todo es recuerdo sin existencia, todo es recuerdo sin bases. Es de exaltar la manera como el autor Santiago Davobe hace uso del verbo para mezclar la realidad con la fantasía de recuerdos que de un momento a otro se dispersaron y llegaron a a un presente infantil de una vida sin vivir.
Al iniciar el cuento con el tiempo presente, el lector se localiza temporalmente para ser transladado repentinamente a un tiempo pasado de diversas conjugaciones que lo hace reubicarse y ser testigo de los recuerdos de una persona ya adulta. Luego, esos recuerdos conllevan a un presente donde es un poco complicado reconocer que hay una acción y una situación que se vive en el ahora y que hace retomar el inicio del cuento, donde el protagonista es un niño.
Perfecta muestra de lo que son capaces de hacer los verbos conjugados de la manera requerida. Son capaces de contar un futuro en tiempo pasado.